domingo, 12 de diciembre de 2010

La economía clásica y keynesiana


La economía es una ciencia en la que, al igual que ocurre en otras ciencias, las teorías enfrentadas tienen distinta aceptación según las circunstancias. Los dos cuerpos teóricos con mayor aceptación son la economía clásica y la teoría keynesiana.

Keynes y la economia clasica

- Economía clásica


La economía clásica defendía que los mercados por sí solos, gracias a la flexibilidad de los precios y los salarios, alcanzan el equilibrio y no debe recurrirse a la intervención del estado. La escuela clásica mantuvo su hegemonía hasta la Gran Depresión de 1929. Ante la quiebra generalizada de bancos y las enormes tasas de desempleo, a partir de 1929 se empezó a pensar en la conveniencia de que el estado regulase y apoyase a las entidades financieras y se llevaran a cabo obras públicas para reactivar la economía, tal como defendía Keynes.

- Economía keynesiana


Las ideas keynesianas demostraron su validez para sacar a la economía de la Gran Depresión, pero a partir de la década de los setenta, con la aparición de la inflación con estancamiento, las ideas keynesianas fueron perdiendo aceptación. Su lugar lo ocupó la nueva versión de la escuela clásica, representada por Friedman. Con la llegada de la crisis financiera internacional iniciada en 2007, las ideas keynesianas han vuelto a cobrar actualidad. Dado que los mercados de créditos se quedaron bloqueados, los bancos centrales de muchos países tuvieron que suministrar liquidez al sistema y los gobiernos tuvieron que acudir a rescatar a las entidades financieras para evitar que quebrasen.
Además, para tratar de evitar que la recesión provocada por la crisis se convirtiese en una depresión, los gobiernos tuvieron que poner en marcha importantes programas de estímulos fiscales, con reducciones de impuestos para impulsar el consumo, programas de obras públicas y ayudas a determinados sectores productivos.

Todo esto viene a confirmar lo defendido por la filosofía de la ciencia: las teorías no se abandonan de forma definitiva, sino que se sustituyen temporalmente por otras que explican mejor la realidad.