sábado, 5 de noviembre de 2011

Las magistraturas en la antigua Roma: cónsul, pretor y dictador


Las tres magistraturas básicas son: el cónsul, el pretor y el dictador. Existen otras magistraturas menores como los censores, los cuestores y los ediles. Con el paso de muchos siglos el tribuno de la plebe se igualó al resto de magistraturas patricias.

El período republicano se sustentó principalmente en las magistraturas. El término magistrado tenía su origen en el oficio de gobernar. Las funciones de cada magistratura no estaban perfectamente delimitadas.

La autoridad de los magistrados se denominaba potestas. A través de ella podían publicar disposiciones de obligado cumplimiento. En caso de no cumplimiento imponían multas o penas corporales. Muy característico de la potestas era el hecho de que esta autoridad podía ser limitada por el veto de un magistrado, además de refrenadas por una magistratura de rango superior o por el tribuno de la plebe.

Las magistraturas del dictador, el cónsul y el pretor eran las más altas, todas tenían imperium, un tipo de poder original del ámbito militar que en definitiva implicaba el poder absoluto como comandante jefe de tropas. Tampoco tenían delimitadas sus funciones era tan poderosa que incluso podían prescindir de la ley.

Suponía por tanto poder para tomar medidas coercitivas, penas corporales o incluso la pena capital. Se dice que el imperium era el eje central de la constitución romana y también parece que el fue aportado por los etruscos.
Como símbolo del imperio, los magistrados eran acompañados por sus lictores, que paseaban portando un haz de ramas con hachas ensartadas como símbolo del poder de castigar y ejecutar.

El imperium se daba con mayor efectividad fuera de la ciudad de Roma, dándose también en la misma pero más limitado. Se pensaba incluso que el magistrado con imperium dentro de la ciudad se hallaba limitado por el populus romano al poder apelar a las asambleas el ciudadano con pleno derecho si se aplicaba una pena corporal o capital para que no se aplicara dicha pena. Este derecho a penar se ejercía ante los comicia curiata y se llamaba provocatio ad populum. Como símbolo de esta limitación del poder, los lictores tapaban las hachas cuando estaban dentro de la ciudad de Roma. Se consideraba que la provocatio ad populum era una garantía de la libertad ciudadana, los romanos piensan que nació con la entrada de la república. Fuera de la ciudad el imperium siguió siendo absoluto pero en el siglo II a.c. la Lex Porcia estableció la posibilidad de la provocatio ad populum incluso fuera de la ciudad de Roma.

Una característica muy relevante en las magistraturas era la colegialidad, de forma que se daba igualdad en el cargo y por tanto tenían la misma potestas y el mismo imperium. La colegialidad no significaba solo la división de los poderes sino que suponía la salvaguarda del abuso del imperium, de forma que los colegas podían frenar el imperium del otro magistrado. Los magistrados podían ejercer los poderes de forma separada, de forma que podían impedir ciertos actos de sus colegas.

Los colegas que discrepaban podían obstaculizarse constantemente, ya que los romanos pensaban que estaba obligados a ponerse de acuerdo, de forma que si no se arreglaba tenían derecho de veto.

Las magistraturas que implicaban la potestas eran colegiadas y anuales, algunos magistrados para ejercer sus funciones necesitaban un conjunto de técnicos asesores, llamados apparitores, que eran oficiales pagados por los magistrados, que no tenían potestas y que procedían de las clases más bajas.

En la época de mayor auge de la república, en el siglo IV a.C, los cónsules heredaban los poderes políticos del rey, teniendo también el más alto imperium siempre que no hubiese dictador. La magistratura del consulado era colegiada y estos se hallaban en el poder durante un año. Con el paso de los años se fueron creando muchas magistraturas que aliviaron el trabajo del cónsul pero nunca le restaron autoridad.

El cónsul tenía como tarea primeramente la dirección política de roma, el mando del ejército y los asuntos con extranjeros. El año era epónimo, es decir, tomaba el nombre del cónsul que había gobernado ese año.

El pretor como magistratura fue creada en el año 377 a.C, para descargar al cónsul de una tarea en particular: la de administrar justicia. Al principio la magistratura fue reservada a los patricios, pero treinta años más tarde los plebeyos lograron acceder a ella. En un principio existía solamente un pretor, pero en el año 242 a.C se añadió un segundo. Desde entonces el primer pretor estaba encargado de administrar justicia solamente entre los ciudadanos romanos y el segundo de administrarla entre ciudadanos romanos y extranjeros. Al primer pretor se le llamó pretor urbanus y al segundo pretor peregrinus.

Roma fue creciendo y se crearon otros cuatro pretores, que eran enviados como gobernadores a las provincias.

Uno de los dictadores más conocidos del imperio romano, Silas, elevó el número a ocho pretores. También el pretor estaba investido de imperium, pero el imperium del cónsul se consideraba un imperium mayor, por lo que como símbolo de esta diferencia el pretor solamente tenía seis lictores y el cónsul tenía doce. La dictadura era una magistratura extraordinaria.

El edil también fue creado como magistratura en el año 367 a.C, era anual y no revestía de imperium. Se creó con el fin de custodiar los archivos del estado pero con el tiempo desempañaron funciones de policía, vigilaban calles, puentes, acueductos, etc.

Había cuatro funcionarios ediles, dos de ellos pertenecientes a la plebe y dos a la clase patricia. Los ediles patricios se llamaban también ediles curules y se sentaba en la silla curul, que en definitiva era uno de los símbolos de las magistraturas patricias.

La cuestoría fue una magistratura nacida a mediados del siglo V a.C. Los cuestores eran los ayudantes de los cónsules en cuestiones financieras y administrativas. En principio existían dos cuestores pero su número fue gradualmente subiendo hasta veinte. Fue el primer cargo solicitado por los jóvenes que querían hacer carrera política y se llamaba cursus honorum.

Las fuentes hablan de un tipo de cuestores llamados quaestores parricidii que investigaban parricidios o asesinatos del paterfamilias y otros asesinatos.

La censoría fue una magistratura menor ideada en el año 443 a.C, que carecía de imperium, creada para redactar los censos con fines militares en Roma. Eran elegidos dos censores cada cinco años. El cargo se consideraba el de más alta dignidad que un ciudadano romano podía ocupar. Estos disfrutaban de honores y de prerrogativas de las que ni siquiera disfrutaban los cónsules.

La función principal de censor era la de determinar la clase y la tribu a la que pertenecía cada ciudadano romano, ya que pertenecer a una clase o tribu implicaba el ejercicio de más o menos derechos. Una vez que el censor en el censo inscribía a los ciudadanos romanos en determinada clase se consideraba una decisión inapelable. Además los censores redactaban la lista de los senadores y elaborando esta lista podían excluir del senado a quienes considerasen indignos. Se entendía que los censores tenían que ser los guardianes de la moral y de la ética pública y privada y a través de la nota censoria podían acabar con la reputación del hombre más considerado en Roma.

Las notas censorias eran inapelables, un hombre podía ser anulado públicamente a través de la nota del censor, los censores fueron los guardianes de la moral y por tanto ejemplos de la más alta moral en Roma.

Al final de la República, la actividad del censo decayó y esta magistratura terminó por desaparecer.
En época de Augusto se recuperaron estos poderes y se les hizo volver a aparecer. Los censores actuaban entre ocho y diez meses cada cinco años, y al final del ejercicio se hacía una ceremonia que se llamaba Iustrum.

En época de crisis, existía una magistratura mayor con imperium y completamente extraordinaria llamada dictadura. El dictador no era elegido pero si nombrado por uno de los cónsules y su autoridad era mucho mayor que la de estos últimos. Como símbolo de poder tenia veinticuatro lictores. Teóricamente, el dictador estaba obligado a dimitir tan pronto como pudiese y su cargo no podía durar más que el cargo del cónsul que lo nombró. Como máximo podían transcurrir seis meses después de que el cónsul que le nombró cesara en su cargo. El dictador a su vez tenía que nombrar a un cargo que le ayudase, el cual era denominado el magister equitum, jefe de caballería. Este magister poseía también imperium y solamente estaba subordinado al propio dictador.

En la época de guerras el dictador fue una magistratura a la que los romanos recurrieron mucho pero aunque era nombrada por el cónsul en realidad era nombrado por el cónsul solo si así lo disponía el senado. Tanto es así que el veto del tribuno de la plebe y el veto de la provocatio ad populum fueron utilizados contra los dictadores.

Con el paso del tiempo la dictadura fue una magistratura a la que apenas se recurrió pero Sila y César recurrieron de nuevo a ella y se ganaron el título con el poder del dictador. Cuando utilizaron la dictadura esta magistratura dejo de ser extraordinaria y útil a la democracia y a la república ya que concentraron poderes absolutos y totalitarios.

Paralelamente a estas magistraturas existía un cargo público que representaba a los plebeyos llamado tribuno de la plebe. Fue creada a principios del siglo V a.C para combatir el abuso del imperium de los ciudadanos romanos. En principio fueron cinco y posteriormente diez, eran elegidos anualmente por la plebe, no tenían imperium, no tenían potestas, pero sí un derecho de veto absoluto ante cualquier magistrado, cada tribuno individualmente era considerado sacrosanto y no estaban sometidos a la coacción de los que tenían imperium.

Tenían derecho a asistir al senado, podían presentar proyectos de ley ante los concilia plebis y podían también perseguir a los criminales ante los comicia centuriata.

A través de todo el período republicano el tribuno de la plebe nunca perdió su importancia como magistratura que protegía a los plebeyos. El carácter que tenía la elección del tribuno de la plebe desapareció a finales de la república y también a finales de esta época dejo de ser necesario el requisito de ser plebeyo. Con el paso del tiempo degeneró en un cargo de jóvenes que querían realizar carrera política.

Además en esta época comenzaron a ser instrumentos de la aristocracia.