sábado, 7 de septiembre de 2013

El alma para Aristóteles


El alma es principio vital. Todo ser vivo tiene alma, incluidos animales y vegetales pues el alma es el principio de la vida, no se puede tener esta sin aquella. El alma es la forma del cuerpo y es el cacto pues potencialmente la materia viva tiende a actualizarse de manera que:

El alma es “el acto primero de un cuerpo natural organizado” (De anima II, 1,412b).

Unión natural y esencial. No se trata como en Platón de una unión accidental y antinatural sino de una unión natural y esencial pues alma y cuerpo constituyen juntos una única sustancia: la viviente. Alma y cuerpo no son separables.

El alma no es inmortal. El alma es el principio de las funciones vitales del ser vivo. Estas funciones son: función nutritiva, sensitiva y pensante. El alma individual es mortal. Esta consecuencia la admite Aristóteles a regañadientes, postula un “entendimiento incorruptible” que no es forma ni acto de ningún cuerpo, este entendimiento no es personal sino el mismo para todos los hombres. Los escritos de Aristóteles son confusos en este campo y no nos permiten clarificar lo que sea este “entendimiento incorruptible”.