sábado, 7 de septiembre de 2013

Algunas cuestiones sobre Aristóteles


Problemas de transmisión.


Si en el caso de Platón nos han llegado sus obras exotéricas pero no las esotéricas, sucede al contrario con su discípulo Aristóteles. Ocurre también que lo que conocemos del estagirita es organizado en el año 6 antes de Cristo, es decir dos siglos después de que muriera nuestro pensador. Es Andrónico de Rodas el organizador de este material. La sistematización de Andrónico ha sido desde entonces un autentico lastre a la hora de entender lo que Aristóteles pudo pensar.

Por su esto fuera poco se ha transmitido el pensamiento de nuestro autor incorporado a las teologías islámica (primeramente) y cristiana (posteriormente).En particular la teología cristiana convierte el aristotelismo en una pieza clave e integrada en la escolástica. "Sine Thoma mutus esset Aristóteles”. Es en el renacimiento cuando se produce la primera aproximación depurada al pensamiento aristotélico.

Contexto filosófico


Estamos ante el primer filósofo que toma conciencia de su posición respecto al pasado filosófico. El libro I de su llamada Metafísica es una auténtica historia de la filosofía. En palabras de Jaeger: Aristóteles “forjó al mismo tiempo que su filosofía un concepto de su propia posición en la historia" (Aristóteles, 1984).

La naturaleza. Inmanencia versus trascendencia


La filosofía de Aristóteles implica una cierta vuelta a los temas presocráticos. En esos primeros filósofos el tema central es la naturaleza. La pregunta por la naturaleza en los presocráticos es en realidad la pregunta por su fundamento.

En los primeros presocráticos encontramos como la naturaleza tiene en sí el principio de su movimiento, es decir la raíz del mismo parece estar en el interior de ella misma; así sucede por ejemplo en los milesios. Mientras que por el contrario en los pluralistas se escinde el hecho natural del principio organizados de esos hechos naturales. Las homeomerías de Anaxágoras tiene un Nous que las organiza, los cuatro elementos primordiales de Empédocles son manejados por el amor y el odio como fuerzas impulsoras. En Demócrito tenemos la misma estructura, también los átomos tienen un principio organizador: el azar.

Habrá que situar a Aristóteles en una de estas líneas. Pero él mismo se sitúa de una manera ambigua., aunque si tuviéramos que decantarnos diríamos que está más en la línea de los últimos presocráticos que en la tradición milesia.

Pongamos en el haber de Aristóteles que nuestro autor analiza de una manera más rigurosa y con una terminología mas detallada una concepción de la naturaleza que parece dotada de movilidad interna, de una movilidad insita en cada ser individual. Pero por otra parte en el transito de la potencia al acto pareciera que esa movilidad está guiada desde fuera por una forma trascendente hacia un acto puro sin potencia (una especie de pensamiento pensante) que es externo a todos los seres concretos.

La ambigüedad se concreta aun más si atendemos a su idea de un motor inmóvil. Dice Aristóteles en su Física (libro VIII) que “todo lo que se mueve es movido por otro”. Es por ello que en la cadena del movimiento debemos admitir una cadena causal del movimiento que para el estagirita no es infinita. Esto implica que:

Por un lado la naturaleza tiene una movilidad interna inscrita en cada ser (definida en el concepto de potencia) Por otro, su movilidad se remite a un principio extrínseco que recuerda mucho al Nous de Anaxágoras y, en tanto que cognoscible, al mundo de las ideas de Platón, demiurgo incluido.